Lección 8 de 12
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Un directorio organiza y presenta listados dentro de una categoría específica — herramientas, servicios, proveedores, eventos — y monetiza por listados destacados, suscripciones de quienes aparecen listados, o afiliación.
Es uno de los modelos más accesibles para empezar: la barrera técnica es baja (una tabla, un filtro, una página de detalle por listado) y puedes lanzar con contenido curado manualmente antes de automatizar nada. De hecho, para el primer lanzamiento ni siquiera necesitas que los listados se agreguen solos — 50 entradas bien curadas a mano superan a 500 genéricas scrapeadas de otro sitio.
El riesgo es la trampa de "otro directorio más" — si no aportas una curaduría, un ángulo o una audiencia que no existía ya, compites contra Google directamente y pierdes, porque Google ya es, en esencia, el directorio más grande del mundo. La diferenciación real viene de una de estas tres cosas: un criterio de curación que un buscador genérico no puede replicar (por ejemplo, "solo herramientas probadas personalmente por mí, con una nota honesta de cada una"), una segmentación muy específica que el usuario no sabría cómo pedirle a un buscador (por ejemplo, "herramientas de IA que funcionan bien en español, no solo en inglés"), o una audiencia propia a la que ya le distribuyes el directorio directamente, sin depender de que te encuentren por búsqueda.
Encaja mejor cuando conoces un nicho lo bastante bien como para curar mejor que un buscador genérico, y ese nicho tiene suficiente volumen de búsquedas o interés recurrente. Antes de lanzarlo, valida el volumen real: busca en Google Trends o en herramientas de keywords si la gente efectivamente busca "mejores X para Y" en tu categoría — si nadie busca eso, tampoco va a encontrar tu directorio orgánicamente, por bien curado que esté.