Lección 6 de 12
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Vender productos físicos (o digitales empaquetados como físicos) directamente al consumidor. Puede ser marca propia, dropshipping, o print-on-demand.
La parte más subestimada del e-commerce no es montar la tienda — Shopify o similar lo resuelve en un día — sino todo lo que pasa después: logística, atención al cliente, márgenes reales después de envío y devoluciones, y competir en anuncios contra marcas con presupuestos mucho mayores. Un error común de quien empieza es calcular el margen solo con precio de compra vs. precio de venta, sin restar envío, empaquetado, devoluciones (que en algunas categorías de moda superan el 20%) y el coste de adquisición por publicidad. El margen "real" suele ser bastante menor de lo que parece en la hoja de cálculo inicial.
Encaja mejor cuando ya tienes una ventaja real: una relación con un fabricante que otros no tienen, una audiencia que confía en ti y te compraría casi cualquier cosa relacionada con tu nicho, o un nicho de producto que las marcas grandes ignoran por ser demasiado pequeño o específico para justificar su atención. Ejemplo: alguien con una audiencia de 5.000 seguidores genuinamente comprometidos en un nicho de hobby específico (fotografía analógica, por ejemplo) tiene más probabilidad de éxito vendiendo accesorios de nicho para ese hobby que alguien sin audiencia compitiendo en un producto genérico contra Amazon.
Si estás empezando de cero, sin audiencia ni relación de fabricación, e-commerce suele ser uno de los modelos más difíciles de esta lista para validar barato — considera empezar por un modelo que valide la demanda con menos capital inmovilizado en inventario, como afiliación o un directorio, antes de comprometerte con e-commerce a tiempo completo.