Lección 4 de 12
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Software como servicio: cobras una suscripción recurrente (mensual o anual) por acceso a una herramienta que resuelve un problema continuo, no puntual.
Por qué funciona: ingresos predecibles y recurrentes (el "MRR" — Monthly Recurring Revenue — que le da nombre a esta plataforma), y cada cliente que retienes vale más con el tiempo, porque el coste de conseguirlo ya está pagado y cada mes adicional es casi puro margen. Por qué es difícil: necesitas resolver un problema lo bastante doloroso y frecuente como para que alguien pague cada mes, y el churn (gente que cancela) es tu enemigo constante — un SaaS con mucho churn es como llenar un balde con un agujero en el fondo, por mucho tráfico nuevo que metas arriba.
Ejemplo concreto del tipo de problema que encaja: una herramienta que genera reportes semanales automáticos para agencias de marketing pequeñas, ahorrándoles tres horas de trabajo manual cada semana. No es glamoroso, pero es recurrente, medible, y fácil de justificar el precio ("te ahorra 3 horas semanales por 29€ al mes" se vende solo).
Encaja mejor cuando el problema que resuelves es recurrente — algo que la gente necesita resolver una y otra vez, no una sola vez. Antes de comprometerte con este modelo, pregúntate: si alguien resolviera este problema hoy, ¿lo va a volver a tener la semana que viene? Si la respuesta es no, SaaS probablemente no es el modelo correcto para esa idea — mira Propiedad Intelectual o Toolkit en su lugar.